En este post analizamos varias cuestiones relacionadas con las redes sociales y la investigación. Para ello, comenzamos por responder a algunas preguntas:
¿Qué redes sociales puedo utilizar para investigar?
La primera idea que nos viene a la cabeza es la del carácter social y lúdico de las redes sociales. No es poco frecuente encontrar la vida de personas más o menos conocidas relatada en Internet, por lo que puede resultar sorprendente hablar de investigación y redes sociales. Sin embargo, esto no tiene nada de extraño en el mundo académico, donde son frecuentes las redes especializadas, cuyo cometido, más allá de las propias relaciones sociales, se centra en el intercambio de información entre especialistas de diferente ámbito. Entre estas, no cabe duda de que las más destacadas son ResearchGate y Academia.edu, las cuales comparten características similares.
¿Cómo puedo aprovechar el uso de estas redes sociales dentro de mi ámbito de conocimiento?
Hemos dicho que estas redes se centran en el intercambio de información. Al menos, desde un planteamiento práctico, resultan muy útiles para conseguir artículos que no siempre están disponibles, o que pueden resultar difíciles de localizar. Sin duda, esto facilita mucho el trabajo, pero no es desdeñable la facilidad para contactar con especialistas de diferentes especialidades y países, así como para dar visibilidad a la propia producción académica.
¿Cuál es tu opinión acerca de los servicios de redes sociales para el investigador 2.0?
Son un elemento muy positivo y podríamos decir que imprescindible en nuestra labor. Por supuesto, no sustituyen la labor de documentación y otras tareas, pero facilitan mucho el trabajo. El mayor problema es la información de baja calidad que cada vez más comienza a poblar estos espacios en los que no sería de esperar. Quizá, como ocurre en otras redes, con el tiempo se vayan estableciendo mecanismos para filtrar todo aquello que no cumpla unos requisitos mínimos de calidad académica.
Otro aspecto a tener en cuenta, es el relacionado con los Entornos Personales de Aprendizaje, conocidos como PLE en sus siglas inglesas. Como hemos visto durante el curso, las circunstancias actuales, en las que es necesario un manejo óptimo de las TIC, y donde el volumen de información disponible en Internet es imposible de abarcar, es necesario recurrir a estrategias y herramientas que nos ayuden en esta tarea. En este caso, presentamos en el ejemplo que hemos desarrollado para el curso a través de Symbaloo:
Reflexión crítica de todos los aspectos, contenidos y aplicaciones trabajados durante el curso
No cabe duda de que el mundo digital ha abierto un mundo lleno de posibilidades. Este tópico o mantra que repetimos, como indicábamos al principio, podría suponer que considerásemos las redes sociales como un elemento ajeno a la investigación, pero la realidad ha demostrado que son un elemento más de gran utilidad. No es ajeno a los problemas que pueden observarse en otros ámbitos dentro de la Red, pero cada vez hay más herramientas disponibles para agilizar el contacto entre especialistas y el intercambio de información. En este sentido, es importante el desarrollo de mecanismos para la curación de contenidos, así como para clasificar la producción científica bajo criterios de calidad comunes.
Por lo que respecta a los aspectos negativos, como hemos indicado, las redes sociales especializadas, tampoco escapan de los contenidos que aumentan el "ruido" y generan una pérdida de tiempo relativa. Y por otro lado, aunque los mecanismos de clasificación, generan ciertas dudas respecto a su influencia y el condicionamiento que pueden ejercer sobre la producción científica.
En definitiva, como en todos los ámbitos, hay que tener presentes todos los aspectos para hacer una valoración provechosa. Y por supuesto, lo más importante es formarse y conocer todas estas cuestiones para conseguir resultados óptimos de la forma más eficaz y cómoda posible.


